Empresas B en Smart Cities

Estamos siendo testigos de un mundo que cada vez está más interconectado, más globalizado, con cada vez más soluciones innovadoras, pero también, con una infinidad de desafíos pendientes con respecto a la eficiencia de los procesos dentro de la ciudad: movilidad, redes de distribución, servicios, etc. Pero también, es cada vez más fácil observar cómo la confianza entre las personas se está perdiendo. Vivimos en un mundo individualista, en donde la competitividad atenta en contra de lo que nos define como especie: el cooperativismo. Sin ir más lejos, Chile fue catalogado como el segundo país más individualista, después de EEUU, en un estudio británico de la Universidad de Sussex.

 

Sin embargo, y por convicción personal, creo que estamos en un punto en donde el instinto de sobrevivencia de los humanos ha ido generando nuevas formas de entender las vías de desarrollo, en particular para las ciudades, que ocupan el 1% de la superficie terrestre, y que albergarán a aproximadamente un 85% de la población mundial (9 mil millones) en el año 2050. Necesariamente, tendremos que atacar temas como el abastecimiento energético, movilidad urbana, emisiones de CO2, entre otros, pero ya no basta con soluciones tradicionales que posean la misma mirada transaccional de negocios a la cual estamos acostumbrados. La estructura de una smart city no puede ser únicamente la construcción de ciudades (y sociedades) en donde la tecnología sea un pilar fundamental, sino que también, que re-prioricemos lo que es verdaderamente importante al final del día: la felicidad propia y la de los que nos rodean.

 

Un concepto que ha tomado mucha fuerza, y que está alineado con este punto, son las Empresas B. Éstas, se basan en un paradigma nuevo bajo el cual se entiende el mundo de los negocios. Y parte con el cuestionar el propósito de estas empresas: ¿Es la rentabilidad financiera el fin último de éstas? La negativa a esta respuesta por parte de Jay Coen Gilbert, Bart Houlahan, y Andrew Kassoy dio paso a la creación de un sistema de empresas que tuvieran como principal motivación, una mejora en el mundo, ya sea en términos sociales y/o medioambientales, al mismo tiempo que se generan negocios sustentables financieramente.

 

Bajo un punto de vista integrador, estas dos visiones son complementarias y necesarias. No se trata únicamente de hacer las ciudades más tecnológicas, sino que haya un compromiso con el entorno de ellas, en donde las infraestructuras tengan contenidas elementos tecnológicos que faciliten y alivianen la vida de los ciudadanos, mientras que son eficientes con sus recursos, y tienen un impacto mínimo o nulo en el medio ambiente.


Wenu Work es orgullosamente una Empresa B, porque creemos en el impacto positivo que podemos crear al ayudar a empresas de cualquier rubro, a que sean más eficientes con sus recursos energéticos. Es importante que todos colaboremos desde distintos frentes. Las ciudades la hacen no sólo las infraestructuras, sino también sus personas. Los invito a la construcción de ciudades (y sociedades) en donde la tecnología y la economía esté al servicio del hombre, y no al revés.

 

Daniel Waintrub – Gerente de Innovación en Wenu Work

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