IoT y Domótica. Expectativa vs Realidad.

Internet de las cosas (IoT) y Domótica, dos de las palabras más usadas en la actualidad para referirse al mundo tecnológico. Los anteriores, son conceptos familiares para la mayoría de las personas que se relacionan con el mundo de la innovación y forman parte de la vida cotidiana de los que no.

Los chips de bajo costo con conectividad WiFi llegaron para democratizar el IoT, permitiendo que desarrolladores independientes y pequeñas start-ups puedan desarrollar sus productos sin la necesidad de una gran inversión, y además permitiendo precios al público mucho más bajos, un nuevo informe de Business Intelligence pronostica que habrá 24.000 millones de dispositivos IoT instalados a nivel mundial para 2020 con 6.000 billones de dólares invertidos en estas soluciones en los próximos 5 años.

El reto presente, es que la calidad de la conexión WiFi no es la más confiable, produciendo períodos intermitentes donde los dispositivos se desconectan de la red y el usuario pierde control sobre ellos. Frente a este desafío, han surgido nuevas tecnologías que brindan una mejor conexión a la red, pero aun sin alcanzar los bajos precios, ya que por ejemplo, un módulo LoRa cuesta alrededor de 20000 pesos mientras que un módulo WiFi unos 5000, con lo cual se dificulta la adopción total de estas soluciones.

Por otro lado tenemos la Domótica, cuyo crecimiento exponencial desde la época de los 80 ha sido imparable. En la actualidad, existe la posibilidad de instalar sistemas que permiten controlar luces, cortinas, sistemas de audio y video, temperatura, y muchas otras utilidades dentro del hogar. Sin embargo, llegamos al punto donde los usuarios quieren tener más control aún, permitiendo que el sistema domótico pueda controlar todos los electrodomésticos de la cocina, como por ejemplo, el poder precalentar el horno y tener la cena justo a tiempo para la hora a la que llega la familia a casa. Esto, aunque no es imposible en la actualidad, se dificulta debido a la falta de estándares en la conectividad de los dispositivos, imposibilitando que un sistema central pueda comandarlos a todos con un idioma universal, citando a Mark Zuckerberg, “Necesitamos que se conecten más dispositivos y la industria necesita desarrollar API y estándares comunes para que los dispositivos se comuniquen entre sí”. Lo ideal sería que sin importar la marca del tostador de pan, con tan solo conectarlo a la red del hogar y con una mínima configuración, un sistema centralizado pueda comenzar a tostar el pan unos minutos antes del desayuno sin mucha dificultad.

Estos retos se nos presentan a los desarrolladores como oportunidades para realizar los cambios necesarios y así brindar las respuestas que exige el usuario actual. Debemos asegurarnos de que la tecnología en estos ámbitos dé el siguiente paso para lograr una interconectividad óptima de los dispositivos del hogar. Debemos lograr que la realidad alcance a las expectativas del consumidor, aunque el día de mañana seguramente esas expectativas serán mucho más exigentes. Es nuestro trabajo seguir avanzando para mejorar la calidad de vida de quienes usan nuestros sistemas.

En Chile se han dado los primeros pasos en esta dirección, un ejemplo es el Open Lab de NB-IoT de Telefónica que se abrirá en el país en los próximos meses con el objetivo de impulsar el ecosistema IoT y liderar la innovación en este terreno. Esta iniciativa permitirá a las empresas que trabajan en IoT, como proveedores de equipamiento, servicios o dispositivos, o desarrolladores de aplicaciones, desplegar más rápidamente sus servicios sobre las redes de Telefónica. También tendrán un acceso más rápido a los nuevos desarrollos que se produzcan en IoT como resultado de combinar los recursos y capacidades de Huawei con las instalaciones del Centro de I+D de Telefónica Chile, sus recursos y su sólida experiencia.

El avance tecnológico en las últimas dos décadas ha permitido que los innovadores apliquen estas tecnologías para mejorar la calidad de vida de las personas en diferentes ámbitos, y aunque sin duda los saltos tecnológicos han sido gigantescos, aún nos queda un largo camino por recorrer.

Luis Lucena – Ingeniero de Desarrollo en Wenu Work

 

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